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martes, 9 de abril de 2013

EDITORIAL


El destino no se equivoca cuando algo se asemeja, son realidades que tenemos que pararnos a pensar con mucha serenidad, son coincidencias de la naturaleza misma, por decir algo. Jesús de Nazaret, hijo de un carpintero y de María, nació en un pesebre, pobre de riquezas pero  rico del alma y corazón, fue vilipendiado, humillado, con la mayor humillación, que un ser humano pueda resistir, traicionado y al final fue crucificado por el hombre, nadie quiso creer en él, corrió a los mercaderes de la casa de su padre, el Dios de los hombres, increpo a los sacerdotes para la época, convirtió a un recaudador de impuesto en uno de su discípulos, nadie creía, que era el hijo de Dios, hasta que murió, llego el arrepentimiento, pero demasiado tarde, ya el mal estaba hecho. Pasaron los años y otro hombre nace, pero este si era rico de cuna, de buena familia, Simón de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios, creció y aprendió con uno de los mejores profesores de la época Don Simón Rodríguez, pero como Jesús, vio la forma de como su país era oprimido, la esclavitud se incrementaba cada día más, los más necesitados eran reprimidos y olvidados, fuimos colonias y dependíamos de países que se apoderaron de todos los recursos naturales. Que la naturaleza le dio a nuestro País. Años después este hombre, acompañado de un grupo de patriotas lucho para darle a Venezuela y a otros países de la Región, “La Gran Colombia”, su libertad e Independencia, lo logro en parte, pero también fue vilipendiando, humillado, traicionado y botado de su país al que adoraba, con sus fieles, amigos, Antonio José de Sucre, Ezequiel Zamora, Francisco de Miranda, José Feliz Rivas, Pedro Camejo y otros, murió fuera del País, que liberto, pobre, solo, sin ropa, nada, todo lo perdió, como él dijo” he arado en el mar”. Simón Bolívar nuestro Libertador. Pero en los años 50 nace un hombre, que más tarde sería una leyenda, quien puso el nombre de Bolívar muy en alto, Bolívar vive, la lucha sigue, elimino la exclusión, dio poder a los pobres, alimentación, salud, educación, viviendas dignas, enseñó al pueblo a organizarse a despertar de la oscuridad donde estuvo durante más de 40 años, a no sufrir más engaños, a decirle a los países neoliberales, capitalistas, que somos un país libre, que no aceptamos injerencias de ninguna índole, que no seremos más nunca el patio trasero de nadie. Hugo Rafael Chávez Frías, el hombre que enfrento al Imperio Norteamericano sin temor, golpes de Estados, paros, paros petroleros, enfrento a la burguesía más rancia del País a los políticos más apátridas, que alguna nación del mundo pudiera tener, una oligarquía ultraderechista, que solo demuestran el odio hacia el Presidente Chávez y Asia el Pueblo Venezolano, una oligarquía, que solo quiere el poder, el petróleo y los recursos del estado para llevarlo fuera, regalarle el País a los Estados Unidos y sus aliados. Chávez no está solo, tiene un pueblo claro, que lo respalda y lo protege. Chávez, murió, pero no murió solo, ni traicionado, murió en su país, al que amo y quiso, dio su vida por los pobres, niños, niñas, hombres y mujeres, que más nunca serán maltratados ni olvidados y dejo se legado. Nicolás Maduro, su hijo y su programa Socialista Bolivariano 2013-2019. Viva Chávez por siempre todos somos Chávez, padre nuestro.




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